jueves, 7 de julio de 2016

«Las ganas de Daniel nos contagian a todos»

La cuadriparesia espástica que padece desde que nació nunca le impidió sortear desafíos. Estudia en la Universidad Provincial, donde le costearon un novedoso sistema informático.

«A algunas veces, cuando todo se hace demasiado complicado, comienzo a decirme a mí mismo: "Dani: ya está. Tirá todo. Ya hiciste demasiado’. Pero ahí nomás siento una voz interior que dice: ‘Dale, comenzá de nuevo, comenzá de nuevo". Y comienzo de 
nuevo. Una vez más comienzo de nuevo».

La vida nunca fue fácil para Daniel Cortez, quien hoy tiene 19 años y enormes dificultades motrices por la parálisis cerebral (cuadriparesia espástica) que padece desde que nació. Pero el tamaño de las dificultades es proporcional a la magnitud de su voluntad y de su tesón.

No puede movilizarse por sus propios medios y controla muy pocos movimientos. Su amplio léxico, reflejo de su inteligencia, se destaca tanto como el esfuerzo que hace para hacerse entender. Y cuando se le presta atención, se le entiende cada palabra; cada profunda palabra. Es que Daniel no habla por hablar. Habla para decir algo profundo o para hacer reír. No puede caminar, y a pesar de que podría manejar sin inconvenientes una silla de ruedas mecanizada, el trámite para conseguirla se demora en el Apross.

Por eso siempre ha necesitado de alguien que le empuje la silla. Cuando el transporte que lo busca en la casa de sus padres en Juárez Celman, por ejemplo, lo deja en la fundación Inclubyte para capacitarse en inclusión. O cuando lo deja en Aditi, donde hace rehabilitación. O en la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), donde ahora estudia Diseño Gráfico y Publicitario.

Mirá el resto de la nota en La Voz.

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